
Y ahí se encontraba una vez más. Solos él, la arena, el sol, su tabla y el inmenso mar.
Miró a su alrededor, se encontraba solo, rodeado por las altas paredes del acantilado que cerraba la cala.
Sus ojos de un intenso color azul, tan brillantes que incluso competían con el mismo color de la mar se centraron en el mismo. Hoy iba a ser un gran día, podía ver como el océano embravecido lo incitaba a sumergirse en sus aguas, a presentar batalla, a demostrar cual de los dos espíritus es más indomable. Una pícara sonrisa se dibujó en su rostro.
Comenzó a introducirse en las heladas aguas, despacio, con calma, saboreando el momento, no tenía prisa, la libertad no puede dejarse enjaular por las garras del tiempo. Y entonces... La vio formarse a lo lejos, aquella ola que había estado esperando hacía tanto.
Se alzó sobre su tabla y comenzó a cabalgarla, con destreza y agilidad. Moviendo su cuerpo, esculpido por el mar, manteniendo el equilibrio en todo momento. Estiró una mano y tocó la líquida superficie del tubo, comprobando el surco que esta dejaba sobre la misma.
Terminó de pasear por aquel tubo acuoso. Se sentó sobre la tabla, con la sensación inmejorable del sol tostando su piel, añadiendo un tono dorado a una piel ya de por si bronceada; el agua recorriendo cada fibra de su cuerpo labrado en el mar.
Inspiró profundamente y sacudió sus rubios cabellos al aire, dejando que la brisa marina arrastrase las últimas gotas y las devolviera al lugar de donde procedían.
Bueno, actualización tardía pero aun así interpretable. Si es que el fin de semana estuve muy ocupada, asi que no lo pude hacer antes tampoco... xD Espero que disfruteis del texto y bueno vosotras (quienes ya sabeis) espero que nunca olvideis el jueves... ¡Qué gran noche! *^^*

