skip to main |
skip to sidebar
"Entonces oyeron el patatín patatín de unos cascos que resonaron en la plaza helada con más fuerza de la permitida por la acústica normal. En realidad, patatín patatín resultaba una expresión asombrosamente inexacta para el tipo de ruido que reverberó en la cabeza de Mort; porque patatín patatín sugería más bien el trotar de un pequeñísimo pony, tocado quizá con un sombrero de paja con agujeros por donde salían las orejas. Pero este sonido poseía una tonalidad que dejaba bien claro que lo del sombrero de paja no era una opción posible"
"Aunque la guadaña no sea eminente entre las armas de guerra, cualquiera que haya estado en el lado equivocado de, por ejemplo, una revuelta campesina sabrá que en manos hábiles es temible"
" - Mi abuela dice que morir es como ir a dormir" - añadió Mort con una cierta esperanza.
- NO TE SABRÍA DECIR. NO HE HECHO NINGUNA DE LAS DOS COSAS. "
Actualización necesaria e imprescindible. Como muchos de vosotros sabreis ayer fuimos al Salón Teatro a disfrutar de lo que fue una gran obra, basada en el (aun más grande) libro "Mort". La representación fue fantástica, los actores geniales, el humor y la gracia de Pratchett se vio reflejado gratamente y el público supo reconocerlo irrumpiendo en aplausos al final de la misma. Para mí, el detalle más grande de todos, el que me hizo abrir los ojos y reírme hasta dolerme la barriga por ser total y absolutamente inesperado fue el increíble hechizo de invocación de Cuesthiente, y en alusión a este... solo añadiré... "Uga ugha uga chacka uga ugha uga chaka..." xD En serio, muy grande.
Este fin de semana ha sido un fin de semana lleno, cargado y plagadito de sorpresas (como Navidades pero sin estar sobrecargado de rojo y dorado). He de especificar que todas ellas han sido de lo más agradables. Y es que no solo he cambiado de década (lo cual ha sido bastante deprimente, veinte años que me han dado muy poco de si, no he plantado un árbol, ni he
escrito un libro... ¡¡y no habrá sido por intentos!!) si no que he sido recompensada por ello, así, sin más ni más, sin haber hecho nada importante.También he de aclarar que si bien antes dije que no he hecho nada que merezca la pena ser mentado, he sido quizás excesivamente categórica, ya que si hay algo de lo que estoy orgullosa y es de la gente de la que me he ido rodeando en estos años (y para que engañarnos, sobre todo en los últimos cinco) personas que me han hecho evolucionar como individuo y me han ido transformando en lo que soy hoy en día, individuos que con su forma de pensar han ido moldeándo la mía, que me han hecho darme cuenta de lo equivocada que estaba respecto determinados temas y reafirmándome en aquellas ideas que creo merece la pena conservar, amigos que me han apoyado cuando me ha hecho falta y que han conseguido que me ría hasta no ser capaz de respirar.
Este post va dedicado a todos vosotros, quienes una vez más me habéis demostrado vuestro afecto con vuestras felicitaciones, gracias una vez más. Arriba pongo una fotografía de los regalos que han llegado a mis manos y han colmado mi cuerpo de adrenalina en el estado más puro, que me han hecho saltar de alegría y gritar como una adolescente (¡¡cosa que aún soy!!) y que no sé aún cómo agradecer... ^////////^
Gracias a todos, por ser como sois y por hacer de mi lo que soy, no os diré que no cambiéis nunca, por que la vida es cambio, lo que si que os digo, es que espero que cambiemos juntos por muchos años.
¡¡Gracias a todos una vez más!!
Pasea por la calle, sola, una vez más.
A su alrededor la gente camina, no puede ver sus rostros. La bóveda multicolor creada por la gran cantidad de paraguas agrupados comienza a desplazarse al ritmo que el muñeco verde del semáforo parpadea. Su estela se pierde poco a poco y lo único que ve ahora es el color gris ceniciento del cielo.
La lluvia acaricia su rostro, resbala por sus mejillas, baja por su esbelto cuello y continúa su recorrido sin detenerse. Adora sentir el contacto con las pequeñas partículas de agua y ahí se queda, tan solo un rato más, de pie parada en mitad de la nada.
Es en estos momentos en los que se reconcilia con el mundo, ya que en lo más profundo de su alma, sabe que su soledad es su más fiel compañera, cuando no está ante nadie, nada se alza ante ella, nadie la juzga, no tiene por que pensar, ni actuar, simplemente es ella, es libre... y le gusta.
Sonríe, incapaz de evitarlo. El vestido ha comenzado a pegarse a su cuerpo y parece no estar dispuesto a soltarla. Si tan solo pudiera permanecer así unos minutos más.
Pero ya es la hora, así que dirige sus pasos al lugar del encuentro.
Ríe, no es capaz de contenerse. Corre, los adoquines se convierten en borrones bajo sus pisadas. Nota el frío contacto del agua en sus pies al pisar los charcos, no le importa, hoy no, continúa con su recorrido implacable, salta sobre el siguiente charco, patea el agua divertida observando como las gotas de agua se iluminan en el aire.
Por fin, llega. Apoya sus manos sobre las rodillas y aspira grandes bocanadas de aire que calman sus pulmones. Y ahí está, al fondo de la calle... esta vez, daría de lado a su más fiel compañera, de todos modos, si algo salía mal sabia que podría volver a sus brazos, la soledad la acogería una vez más.
Este texto lo empecé a escribir en la biblioteca, no era lo que pretendía escribir, pero bueno, a veces las musas no están por la labor de ayudar, con lo cual... de todos modos aquí os lo dejo. Si Kurrilera, lo lamento, pero como no era el texto que pretendía escribir va sin foto, pero no te preocupes, algún día te pondré muchas fotos en un post :p
Hormigas, cientos, miles de hormigas recorrían su brazo izquierdo, chasqueó la lengua con fastidio, tendría que moverse.
Se incorporó lo justo como para poder librar su brazo de su prisión. Este se balanceó unos segundos en el aire para acabar cayendo pesadamente a un lado y quedar colgado por el borde del sofá.
Intentó abrir los ojos, pero sus párpados le pesaban como si estuvieran recubiertos de plomo, cejó en su empeño, el esfuerzo no merecía la pena.
El teléfono comenzó a sonar, atravesando rápidamente sus delicados oídos e incrustándose directamente en su cerebro. Comenzó a farfullar, esperando que este dejara de sonar, total, sería solo un segundo o dos... dejó que sonara, a pesar de la molestia y el dolor. El esfuerzo no merecía la pena.
Justo cuando se disponía a levantarse, el sonido se desvaneció, de improviso, tal y como había llegado.
Y una vez más se dejó llevar por la calma, el silencio y se dejó abrazar por los suaves brazos de su sofá de piel.
Por fin fue capaz de abrir uno de sus ojos, miró la hora. Había quedado en media hora en el centro y aun no había hecho nada... el esfuerzo no le había merecido la pena.
La pereza se ha adueñado de mi vida, ¿a vosotros no os pasa? ¿No hay ocasiones en las que no os apetece hacer nada, nada más que vegetar? En fin... solo espero que se pase pronto esta época.
Sentado la observa, en silencio, con calma, reflexionando.
El sol, se cuela juguetón entre los pliegues de las cortinas y traza dibujos dorados sobre su piel, haciendo que él recuerde el suave tacto de la misma bajo las yemas de sus dedos.
Ella se mueve, sus cabellos se esparcen por la almohada, revueltos y salvajes como ella.
Él rememora los últimos meses que pasó con ella, de cómo una mirada tierna e inocente en una cafetería dio lugar a roces y caricias no tan inocentes. Qué fácil había resultado ser todo, las largas conversaciones bajo la tenue luz de las velas al abrigo de noches eternas, los interminables paseos por la orilla de playas donde el mar se unió a sus caricias, de cómo sus ojos brillaron la primera vez que le regaló rosas y de cómo vibrara su cuerpo bajo su peso la primera vez que estuvieran juntos.
Había sido todo tan fácil...
Se acercó a ella, sus pies descalzos apenas hicieron ruido mientras recorría el camino que lo separaba de la inmensa cama.
Se sentó a su lado, pasó una mano por sus cabellos con dulzura. Ella abrió los ojos y arqueó su espalda juguetona mientras le dedicaba una sonrisa llena de candor. Él se inclinó sobre ella y la besó tiernamente. Ella pasó sus brazos por su espalda desnuda, acercando sus cuerpos, notando su calor en cada centímetro de piel descubierta.
Él se separó lentamente, saboreando el momento. Fue entonces cuando lo notó, pero ya era demasiado tarde, el frío cañón de la recortada se incrustaba en su sien, sus ojos desesperanzados y llenos de terror le dedicaron una última mirada de incomprensión.
El silenciador amortiguó el sonido de la respuesta.
Y el tema de hoy es... ¡las caras! No en sentido literal, si no más bien en sentido metafórico. ¿Acaso todos tenemos un único rostro que mostramos a todas horas? ¿Somos acaso resultado del lugar en el que nos encontramos y de la gente con la que estamos en esos momentos? ¿Y si es así...? ¿Cómo saber quién eres realmente? ¿Acaso solo somos nosotros mismos en la intimidad de nuestro solitario hogar? ¿Todos damos impresiones de nosotros mismos, somos un simple reflejo de lo que queremos ser? En fin... yo no tengo la respuesta, pero espero averiguarla algún día.
Bajaron por la calle conversando una vez más acerca de él y sus hábitos. Y es que no eran capaces de entender el porqué de determinados comportamientos que presentaba, hasta que ella alzó la voz y afirmó con seguridad y firmeza: "toc toC tOC TOC TOC!!!!!" Ellas la miraron fíjamente, esperando una respuesta muy distinta, quizás y sin saber el motivo hasta coherente. Y la espera terminó en risas al darse cuenta de que la coherencia había sido desterrada esa noche a un mundo paralelo, quizás un mundo con forma de pizza.
Sonó un teléfono, ella miró a su alrededor, buscando la fuente de sonido. Escuchó una voz a sus espaldas que comenzaba a hablar a través del móvil.
La chica que tenía al lado se llevó la mano a los labios e indicó con un gesto que estaba hablando con su madre. Ella repitió el gesto:
- Shhhhhhhhhhhhhhh.... es mamá..... - susurró, sin ser consciente de que la frase era incorrecta.
Sus amigas se rieron por lo bajo, "mamá", sin duda no podía enterarse. Pero tan pronto la tapa del teléfono se cerró cortando toda comunicación posible, se dispusieron a gritar - ¡¡Estás borracha!!
- Yo no eschtoy borrrrrracha... - intentó afirmar solememente la joven, intento que terminó en un sonoro fracaso etílico.
- ¡La hemos pervertido! ¡La hemos pervertido! - corearon las muchachas, mientras agitaban sus extremidades superiores en una frenética danza que hacía peligrar el contenido de sus vasos.
Un largo y despectivo "puffffffff......" fue la única respuesta que obtuvieron.
¡¡Días de evilution y lo mucho que me queda por evilutionar!! ¡¡Solo afirmaré algo más... killing the clown!!
* Así fue como Rincewind tropezó con una figura alta y sombría, se volvió para dedicarle unas cuantas maldiciones y se encontró frente a frente con la muerte.
Tenía que ser la Muerte. Nadie más iría por ahí con las cuencas de los ojos vacías, claro. Y la guadaña que llevaba al hombro era otra pista.
La Muerte parecía sorprendida, al menos hasta donde puede parecerlo un rostro sin rasgos móviles.
- ¿RINCEWIND? - dijo la Muerte, en tonos tan profundos y pesados como puertas de plomo cerrándose en una cavidad subterránea.
- Hummmm - respondió Rincewind, intentando apartarse de la mirada sin ojos.
- ¿PERO QUÉ HACES TÚ AQUÍ?
- Hummm... ¿por qué no iba a estar aquí? - se las arregló para responder Rincewind - Además estoy seguro de que tienes mucho que hacer, así que te dejo...
- ME SORPRENDE QUE HAYAS TROPEZADO CONMIGO, RINCEWIND, PORQUE TENGO UNA CITA CONTIGO ESTA MISMA NOCHE.
- Oh, no, no...
- PERO CLARO, LO JODIDO DEL ASUNTO ES QUE ESPERABA ENCONTRARTE EN PSEPHOPOLIS.
- ¡Pero eso está casi a ochocientos kilómetros!
- NO HACE FALTA QUE ME LO RECUERDES. YA VEO QUE SE ME HA VUELTO A DESCUAJARINGAR TODO EL SISTEMA. OYE, MIRA, ¿NO TE IMPORTARÍA...?
- ¡Ni pensarlo!
- PUEDO PRESTARTE UN CABALLO MUY RÁPIDO - ofreció la Muerte.
- ¡No!
- NO DOLERÁ NADA.
- ¡No!
Rincewind se dio la vuelta y echó a correr. La Muerte le miró alejarse y se encongió de hombros con gesto de fastidio.
- PUES QUE TE DEN POR EL CULO - dijo la Muerte.
* Una figura alta, envuelta en su capa negra, se alzaba en el aire, cerca del árbol. Llevaba una guadaña en la mano. Tenía el rostro oculto bajo las sombras de la capucha.
- He venido por ti - dijo la boca invisible, con un tono tan pesado como el latido del corazón de una ballena.
La Muerte en persona acudía a recoger las almas de los magos.
- ¿De qué voy a morir? - preguntó Rincewind.
- ¿Cómo dices?
- Bueno, no me he roto nada, ni me he ahogado. Así que, ¿de qué voy a morir? No te puedes morir de Muerte. Tiene que haber una razón - insistió Rincewind.
Para su propia sorpresa, ya no estaba aterrado. Casi por primera vez en su vida, no tenía miedo. Lástima que la experiencia fuera a durar tan poco.
La Muerte pareció llegar a una conclusión.
- Puedes morir de miedo - afirmó la capucha.
La voz seguía teniendo aquel tono sepulcral, pero ahora había un ligero temblor de inseguridad.
- No, qué va - presmió Rincewind.
- No tiene por qué haber una razón concreta - insistió la Muerte - puedo matarte, y ya está.
- ¡No puedes hacerlo! ¡Sería un asesinato!
La figura sombría suspiró y se echó hacia atrás la capucha. En lugar de la sonriente cabeza de la Muerte que Rincewind esperaba ver, se encontró mirando el rostro pálido y ligeramente translúcido de una especie de demonio.
- Ya lo he estropeado todo, ¿no? - dijo débilmente.
- ¡No eres la Muerte! ¿Quién eres? - gritó Rincewind.
- Escrófula.
- ¿"Escrófula"?
- La Muerte no podía venir - insistió tozudo el demonio - Hay una gran epidemia de peste en Pseudópolis. Tenía que ir a patrullar por las calles, así que me envió a mí.
- ¡Nadie se muere de escrófula! Tengo mis derechos, ¡soy un mago!
- ¡De acuerdo, de acuerdo! ¡Pero esta iba a ser mi gran oportunidad! - exclamó Escrófula - Oye, piénsalo de esta manera: si te golpeo con esta guadaña, estarás igual de muerto que si lo hubiera hecho la Muerte en persona. ¿Quién va a enterarse?
- ¡Yo! - rugió Rincewind.
- No te enterarías, estarías muerto - señaló Escráfula con lógica aplastante.
- Vete a la mierda - indicó Rincewind.
- Todo eso esta muy bien, pero, ¿por qué no intentas mirarlo desde mi punto de vista? Esto significa mucho para mí. Y tienes que admitir que tu vida no es lo que se dice maravillosa. La reencarnación sólo puede representar una mejora sobre... ¡uy!
Se llevó una mano a la boca, pero Rincewind ya le señalaba con el dedo tembloroso.
- ¡Reencarnación! - exclamó emocionado - ¡Así que es cierto lo que dicen los místicos!
- ¡No admito nada! - se empecinó Escrófula - Ha sido un desliz. Ahora, ¿vas a morir por las buenas, o no?
Creo que este ha sido el post más largo desde hacía mucho tiempo, pero la entrada merece la pena. Y es que lo lamento, pero estoy con el mono de Mundodisco, terminé justo ayer "El color de la magia" y esperaba poder leer hoy "La luz fantástica" pero desgraciadamente aun no se encuentra a la venta en Santiago. ¡¡Os dejo dos partes en las cuales interviene la Muerte, directa o indirectamente y es que es el mejor personaje de todos!! Solo hacer una pequeña puntualización... ¡¡Maldito seas Jalb por viciarme a estos libros!! ¡¡A Nille no la puedo maldecir (aunque tiene la misma culpa) por que me va a dejar el de "Mort"!!xD